web
stats
Imagen por defecto

Fútbol Base – Histórico – Temporada 2.012/2.013 – Páginas de Aficionados – Infantil “A”


Plantilla

Fotos del equipo

Plantilla con la sudadera:

Plantilla con la sudadera

Plantilla con el chandal:

Plantilla con el chandal

Plantilla con la camiseta oficial:

Plantilla con la camiseta oficial

Plantilla con la camiseta de entrenamiento:

Plantilla con la camiseta de entrenamiento

Podéis ver a los integrantes de la plantilla individualmente en la sección de fútbol base, plantillas, enlace aquí.

Crónicas

CD Vicálvaro “A” 6-0 ADPI Rivas “A”

Hugo, Adrián, Cubillo, Juárez, Roberto-Pajares; Marsel, Lucia, Alex-Galván, Jose Jiménez-Alexis, Vázquez, Luis-Gonzalo

Se entiende por crónica la historia detallada de un país o región, de una localidad, de una época, de un hombre o de un acontecimiento en general, escrita por un testigo ocular o por un contemporáneo que ha registrado, sin comentarios, todos los pormenores que ha visto, y aún todos los que le han sido transmitidos. Es por ello que esto no es una crónica.

Cuando pienso en la palabra crónica siempre vienen a mi mente dos libros  y tres cronistas y nunca el tiempo que es el principal protagonista de la misma. Pienso en El Libro de las Crónicas texto bíblico interesante pero que indudablemente requiere por parte del lector un interés previo y pleno para enfrentarse al mismo. Recuerdo a Joaquín Vidal quizá el mejor cronista que nunca haya leído. Hablaba de toros pero daba igual. Sus crónicas magistrales igualan en categoría al continente y al contenido; daba igual el tema desarrollado porque el envoltorio literario justificaba su lectura aunque te trajese al pairo la tauromaquia. Desde que comenzada la Feria de Abril hasta que terminaba la de San Isidro era de obligado cumplimiento la compra del diario El País donde el monstruo Vidal se explayaba. Iñako Díaz Guerra. Escribe crónicas de los  partidos de fútbol de uno de los equipos de la capital. Sus jefes quisieron que se dedicase al baloncesto, deporte del que sabe una barbaridad, pero los lectores han doblegado la voluntad del empresario. Los que le intentaron suplir no consiguieron ni el favor de los hinchas del equipo sobre el que escribían. Da igual que hayamos ganado o perdido, que lo cuente Iñako. David Gistau, al que he perdido un poco el hilo pero que cuando me reencuentro con él en la prensa o en televisión considero que se ha tornado algo barroco con la edad. Escribió unas crónicas sobre aquel Gran Hermano que paralizó al país que a mí me permitió vivirlo dos veces, una la que vivió todo el mundo a través de la pequeña pantalla y otra la que leímos unos pocos a través del extinto Diario 16 y que hoy le permite ir a tertulias televisivas como si su opinión fuese importante para la marcha del país. Y Crónica de una muerte anunciada, la crónica más espectacular que nunca haya leído, hilvanada por el  nobel García Márquez. Es gracias a García Márquez por lo que esto quizás si pueda ser una crónica.

Nada que ver lo del sábado con ninguna muerte anunciada. Tiene que ver con un adiós anunciado desde hace mucho tiempo ya. Es el adiós a Lucia que tiene que seguir creciendo futbolísticamente hablando por otros lares.  No solo el sábado pasado sino todos los sábados precedentes para un servidor desde hace tres años y para sus progenitores, el célebre Montesinos y Rocío (no la Jurado aunque haga lo mismo y con mas arte) desde hace seis;  han sido la crónica de cómo crece una gran futbolista.  La niña o la chica como siempre referían de ella ha deleitado a quien la haya visto en cualquiera de las posiciones que el entrador demandase, de central, de lateral, de medio centro, de centrocampista. Ha bregado con cualquier rival que se le haya puesto delante y cuando el físico le ha puesto en desventaja ha cubierto su carencia con pundonor, ese que a Lucía le sobra, ese que hace de ella una jugadora única. Ha domado compañeros desbocados y despistados en su posición, ha enseñado a porteros a entrar en juego, ha despertado al equipo cuando se dormía, ha consolado compañeros cuando han fallado, ha contribuido a que ojeadores se llevasen  compañeros a competiciones más elevadas, ha sido la discípula fidelísima del entrenador, habrá discrepado, se habrá decepcionado cuando su número de convocatoria ha sido el 17, pero jamás ha tenido una palabra en contra del  Míster. Y ha sido, es y será por excelencia LA CAPITANA, porque es ahí por encima de lo estrictamente técnico donde Lucía ha puesto un listón que será legendario para los que compartieron vestuario con ella.

Fue el ADPI como aquellos concursantes-no concursantes del mítico programa concurso un, dos, tres responda otra vez: los sufridores. Los sufridores veían el concurso metidos en una jaula sin participar pero corriendo la misma suerte que el concursante y además conociendo de antemano dónde estaba el premio gordo y dónde la calabaza. Y como en aquel concurso en el que el azar era fundamental vio el ADPI que la calabaza estaba en esta ocasión en la vasta pradera vicalvareña.

Le toco al ADPI sufrir un festejo ajeno en el que a diferencia del partido de ida, donde puso en serios aprietos al líder, en esta ocasión el líder quiso zanjar lo deportivo por la vía rápida. Nadie coartó a Vázquez su libertad de movimientos y para Vázquez la libertad es gol. Mediada la primera parte ya había puesto dos en el marco visitante y Alex añadió otro antes del descanso.

Podría haber sido que el descanso relajase los ímpetus locales y que se dedicasen a compartir fiesta con la grada que estuvo cantarina y bulliciosa pero había un segundo objetivo incumplido: que Lucia hiciese un gol de despedida. Lo hizo primero Alexis que salió por la derecha (normal, toda la temporada diciendo que de salir por banda lo hiciese por la derecha y sale el tío por ahí haciendo goles). No permitió el equipo local aproximación alguna por parte de los ripenses con lo que  fue el portero local el que decidió ponerse graffitero  y decir “El ADPI estuvo aquí…” Empezó a parar todo lo que saliese de la bota de Lucía hasta que los compañeros le dijeron a la capitana que tranquila, que esperase su ocasión al más puro estilo “chupagoles”. Lograron llevar al suelo al irreductible ripense y entonces ya si, pusieron un balón en bandeja de plata para que la capitana lo empujara y la grada rugiera felicidad. ¡Ah! Vázquez en su alegato por la libertad hizo hat-trick anotando el último.

Y hubo otra despedida parcialmente eclipsada por la capitana. Digo parcialmente porque cuando hay que correr la banda derecha nadie puede eclipsar a Jose Jiménez. Un año de gracia al de la despedida que fue el pasado. Se le lloró emotivamente en el Garcia Lamata porque marchaba a tierra de impíos futbolísticos donde el merengue, ¡válgame el cielo!, es música. Y se quedó un año más. Lesiones musculares y alguna de índole estudiantil han dado cierta irregularidad a su temporada que finalmente ha dejado su espigada y morena imagen quebrando caderas rivales como siempre ha hecho, por velocidad y por habilidad. Espero de corazón que Jose siga creciendo futbolísticamente pero de lo que no me cabe ninguna duda es que todo aquel que coincida con él en aquella alejada isla aprenderá futbol de Jose sólo con verle. Sabrán que el merengue es bailable con un balón en los pies.

Y la grada a lo suyo, cantando y lanzando sus voces al viento para que ahí se mezclen con la voz de los ausentes que seguro que acompañaron en todo momento desde allá arriba. Acoqui estuvo presente en todos y cada uno de los partidos, en nuestras mentes, a caballito en nuestras espaldas.

No ha tenido esta crónica en cuenta el factor fundamental en todas ellas, el tiempo. Ni el invertido en parir estas líneas, ni el perdido por parte del que la lea. Trasladando lo lírico a lo epistolar la frase tiene sentido. ¡Si yo canto es por ti, aunque digan los demás que desafino mucho!

EMF Valdemoro “A” 1-2 CD Vicálvaro “A”

Hugo, Javi, Marcos, Cano, Roberto, Adrián, Pajares, Juárez, Galván, Marsel, Lucía, Alex, Jóse , Esteban, Christian, Migallón, Gonzalo, Alexis, Vázquez, Lucas, Cubillo, Sebastián Luis López, Cubi y Adrián Tizón

“Dale alegría a mi corazón, División de honor infantiles es mi obsesión, ¡Ya lo verás! ¡La vuelta a todo el mundo vamos a dar!

Han sido 101 partidos oficiales: 84 victorias (el 83,16 %); 9 empates (el 8.91%); 6, si SÓLO 6, derrotas (5.94%); 267 puntos, es decir el 88,11% de los puntos disputados; 463 goles a favor, a razón de 4,58 goles por partido y 75 goles encajados (0.75% por partido). Estos números brutales son la carta de presentación de Adrian Tizón, uno de los entrenadores del CD Vicálvaro desde que  el 17 de Octubre de 2009 comenzase a entrenar a un grupo de chavales entre los que se encontraban Christian, Lucía, Galván y Adrián. Un subcampeonato, tres campeonatos y cuatro ascensos de categoría consecutivos (mas un quinto con un equipo infantil que simultaneó un año junto a este grupo) en compañía de Adrián Navarro  durante tres años y de Cubillo durante el actual. Desde aquel lejano día, dejó que Christian volase solo durante un tiempo, mantuvo controlados a Marcos y a Migallón a los que ya entrenó siendo más niños, reincorporó a su inseparable Marsel, vio y “ficho” a Alexis y Jose Jiménez en San Blas a Javier en el barrio de la Concepción a Juárez al que encontró en su propio club, rescató a Dani Vázquez para el futbol 11 y llegó a Vicálvaro y se escogió para sí a Hugo, Roberto, Cano, Pajares, Cubilo, Gonzalo, Alex, Jose Lucas y Esteban y aún se dio una vuelta para atraer a Sebastián y a Luis López. Con todos ellos ha formado el grupo más fuerte y más regular del grupo 3 de la primera división autonómica infantil.

Después de 23 jornadas de sacar punta a cada victoria del equipo, de poner siempre un pero, de introducir una crítica al juego, de dar caña a los entrenadores, que si la banda izquierda, que si se escalona el centro del campo, que si la media punta, que si pueden dar más, que si no se está aprovechando todo su potencial etc, etc …hoy llega el momento de expresar un reconocimiento público que tanto Adrian como Cubi saben que tienen a nivel privado. Adrián Tizón es primeramente un gran seleccionador que a lo largo de cuatro años ha reunido a un excelente grupo de jugadores. Adrián  es también un gran motivador que implica al grupo a un nivel altísimo sin prácticamente conflictos internos. Los chavales van felices a entrenar, a juntarse con sus amigos. Adrián Tizón consigue de sus grupos una regularidad devastadora que le ha permitido, este año no, otros, quedar campeón sin ser el mejor equipo.

Hoy en Valdemoro ha dado el primer giro de llave de los dos que tiene que dar para cerrar la temporada. Y lo ha hecho en un marco inmejorable. Bonito campo y excelente rival, para mí el mejor del grupo. No sé cuál es la suerte que ha acompañado al EMF Valdemoro “A”  durante la temporada pero en sus dos enfrentamientos con el C.D. Vicálvaro ha sido el mejor rival. Ha superado la fuerza y el poderío del Parla con un fútbol más técnico y con un estupendo saber estar en el terreno de juego. Las línea juntas, un centro de campo poblado que traba el juego del rival, un poderoso pivote que aborta una y otra vez los ataques rivales, rápidas bandas en especial la derecha y una falta de gol preocupante que intuyo que le ha pasado factura a este estupendo equipo. Ya les pasó en Vicálvaro, que llegaban hasta arriba para depender de la segunda línea y les ha pasado igual en casa donde subían el balón sin que nadie acertase a disparar, y si lo hacían lo hacían desde una distancia excesiva para sorprender a Javier.

Con todo se pusieron por delante en el marcado de nuevo en un balón colgado por la derecha de Javier y de nuevo en un clamoroso error de marcaje que habilitó que el jugador local rematase a bocajarro ante la meta visitante. Un nuevo error de la defensa vicalvareña que de momento hizo temer que se repitiesen episodios no muy lejanos en el tiempo respecto a las jugadas a balón parado y las marcas.

La grada local, animada desde el inicio, se vino arriba y batieron bombo y megáfono en pugna con el “clásico” bombo y megáfono de la vicalvarada. El calor de la grada se dejaba notar pese a que la climatología aportase un aire y un fresco impropio de la época del año en la que estamos.

No se precipitó el líder, no se alocó en su juego por el gol encajado. Aceptaron Migallón, Christian y Galván el combate planteado en el centro del campo por los locales, conteniendo sin rubor cuanto hizo falta, creando lentamente y sin precipitación. Tuvieron un trabajo especialmente duro Adrian y Lucía para frenar las bandas locales y se mostraron rocosos como siempre Marsel y Juárez. Escaparon por sus bandas Alexis y Esteban, merced a un impresionante pase de Galván pudo Esteban rematar a bote pronto, sin florituras, sin último quiebro, cruzando el balón al portero rival para poner el empate mediada la primera parte. Marsel mando un balón a la base del poste, el portero local se lució a tiro de Vázquez y Christian lo intento desde fuera del área pasando el balón muy próximo a la cepa del poste. Los visitantes ponían las ocasiones y los locales trababan el juego dejando un claro mensaje de que cualquier error sería trágico.

Trágico fue el arbitraje que, como pidiendo permiso para entrar en la posible celebración, fue acumulando errores de apreciación a favor de unos y de otros hasta cobrar un protagonismo casi absoluto en el segundo tiempo. Muy didáctico además pues añadía largas parrafadas a cada uno de sus errores.

Una mano del portero fuera del área y su discutible falta de sanción disciplinaria, pidió a gritos que Marsel  pusiese el balón en las mallas o llevase a la banda a por agua bendita al desdichado que se interpusiese en su trayectoria. Ni lo uno ni lo otro, quiso Galván ponerla colocada y se deshizo el bombón a sus pies derretido con la tensión y emoción que ponía el graderío.

Poco después, una de las pocas jugadas en las que el árbitro acertó, terminó en gol para disgusto de la grada local que discutía su acierto. Un balón largo para que lo corra Vázquez, como siempre, y el portero sale al área grande a por él. Salta a bloquearlo olvidando levantar la rodilla intimidatoria de todo portero que se precie. Viendo Vázquez que no hay rodilla salta también a pugnar el balón de cabeza. La física da vencedor a Vázquez por masa corporal y el portero queda fuera de juego. Falta…en el área pequeña pero no en la grande. La superioridad física permite rematar al delantero visitante. No sabemos si el balón rebasó completamente la línea o no, si sabemos que lo que puso la jugada en duda fue la mano de un defensor local. Penalty… expulsión… la grada abrazada y saltando…¡chico que follón!, gol y no se hable más.

Esta vez sí, los cambios en el Vicálvaro recordaron a aquel tema “La muralla” que cantaran Ana belén y Víctor Manuel con la salvedad de que aquí cada estrofa acababa con un ¡¡cierra la muralla!!. Ni rosa, ni clavel, ni paloma, ni laurel, sin rubor; ascendidos y con el tiempo a favor para ser campeones no había necesidad alguna de exponerse ni hacer heroicidades, 2 a 1 y a celebrarlo.

Achuchó el EMF Valdemoro “A”  obligando a Javier a una intervención en dos tiempos a tiro desde lejos por su izquierda, a una mano cambiada en el larguero de esas que parecen una gilipollez pero fue ampliamente celebrada por sus compañeros de equipo (no en vano era gol) y a arrollar en los corners al punto de poner a su compañero Christian como a los mozos en San Fermín, hechos un ovillo con los brazos en la cabeza por si le pisaba el Mihura.

Los chavales felices, el público afónico y feliz, cubi en plena forma carrera de velocidad incluida paras evitar la ducha del ascendido, Adrián satisfecho de poder ofrecer a su padre lo que creímos que vería junto a nosotros y que seguro que vio desde las alturas y este cronista que les ha acompañado siempre que ha podido feliz de relatar lo que hoy le ha tocado.

Club Atlético de Madrid 5 – 4 C.D. Vicálvaro “A”

Javier; Lucía, Marsel-Roberto, Juarez, Adrián; Esteban, Cristian(1), Galván, Gonzalo-Migallón; Vázquez(3) y Alexis

Fue un partido de ida y vuelta. La ida 4-1 inapelable para el Vicálvaro, la vuelta fue la de la épica y la remontada 4-0 para el Atleti. Consecuencia: pasó el Atlético, ganó el Atlético. Fue como una eliminatoria copera en 70 minutos.

Durante la primera parte el CD Vicálvaro jugó al lanzamiento largo, la patada a seguir por parte del galgo Vázquez. Es una táctica más, personalmente la que menos me gusta, pero que el equipo puso en práctica con precisión milimétrica y dejando el partido sentenciado sin haber empezado a jugar. Las dos primeras aproximaciones fueron un calco en las que Vázquez encaró al pequeño meta rival tras sendas galopadas batiéndolo por arriba. El Atlético se quedo con la pelota sin saber qué hacer, consciente de que había un “animal” por su retaguardia que como viese un balón sin dueño iba a por él como alma que lleva el diablo y que si superaban a Galván y Cristian por el centro del campo les esperaba un moreno rival, Marsel, que no sólo se la arrebataba sino que corría como un poseso al encuentro del que les castigaba delante. En medio del mar de dudas que suponía haber comenzado un partido con cero dos en contra intentaban mover el balón presas de su propio pánico inicial.

Soy un apasionado de las montañas rusas, el resto de los parques de atracciones me sobran salvo las atracciones de agua. Como si del “Tornado” del Parque de Atracciones de Madrid o del “Superman” del Parque Warner se tratase andaba al Atleti metido en una cuesta arriba impresionante entre ruidos de cadenas. Como ocurre en ambas atracciones suena aun cadenazo final a no sé cuantos metros de altura que te hace intuir que, aunque “eso” sigue subiendo, vas descarrilado. A continuación un silencio casi sepulcral que solo altera el airecillo que siempre corre por ahí arriba aunque sea verano y abajo te achicharres de calor. El cadenazo lo dio Vázquez por tercera vez antes de llegar a la mitad de la primera parte. Y quedo el Atleti en ese tramo en que el “tren” se mueve solo, libre de cadenas, con mal de altura y previendo una situación de vértigo. El  CD Vicálvaro dejó el balón a los locales, suplió a Marsel cuya espalda no le deja jugar, puso a Lucia junto con Juárez en el centro de la defensa (una pareja que siempre ha sido solvente), Sacó a Roberto en banda derecha y paso a Adrian a la izquierda. Una reestructuración defensiva que tampoco suponía algo inusual. Galván y Cristian tenían controlado el centro del campo, Vázquez ya había matado y se encontraba perfectamente acompañado por Alexis,  y las bandas estaban en orden con Esteban por la derecha y Gonzalo percutiendo por la izquierda, pero al CD Vicálvaro, perfectamente pertrechado para disfrutar del “descenso”, también le cosquilleaba el estómago a la altura de su línea de meta. Javier dejaba que los balones sobrevolasen el área chica sin ir a atajarlos o despejarlos, haciendo que un balón bombeado al área generase situaciones de incertidumbre.

Todas las montañas rusas tienen una secuencia similar con independencia de la altura a la que vayas, la inclinación de las pendientes, que lleves los pies colgando o vayas sentado sobre un soporte que oprime con fiereza tu anatomía más magra. Una primera caída libre seguida de una nueva cuesta arriba normalmente vivida bajo las con las consecuencias del primer descenso y un segundo descenso en caída libre. Eso mismo sucedió. El Atleti consiguió aprovecharse de las dudas constantes del guardameta local y acortó distancias pero se vio  de nuevo, a la velocidad del rayo, recostado sobre su espalda y viendo como Cristian batía a su guardameta culminando u pase de Esteban por la derecha… ¡Coño! ¿No estábamos celebrando “nuestro” gol?.

Llegó el descanso y el Atelti  se preparó mejor para lo que aun quedaba por venir: nuevo picado y a partir de ahí, con una velocidad “in crescendo” un par de “looping” y dejar que el raíl se retuerza para voltearte a ti como un saco, ya con el norte perdido y con el viento silbando como si estuvieses camino del ojo del huracán. Y lo que sigue todo el mundo lo conoce. Están los que después del vértigo comienzan a disfrutar a pleno pulmón, gritando, soltándose de manos, dando palmas y disfrutando de la velocidad y están los que palidecen, cierran los ojos, mudan el gesto y solo alcanzan a balbucear “…que esto pare por favor…”.

Cinco cambios hizo el Atleti y dos aciertos tácticos que favorecieron su remontada. Controlaron…”secaron” a Vázquez  y castigaron a Adrián por la derecha con un peligrosísimo extremo incansablemente apoyado por un  lateral moreno con el don de la ubicuidad. Estaba arriba y abajo a la vez.

El CD Vicálvaro aunó fallos tácticos, achacables a los técnicos y fallo de intensidad y concentración sólo imputables a los chavales

Por la parte técnica hubo dos desgarros. El tradicional de la banda izquierda, (por donde se desangra el equipo no por lo que el rival le hace sino por la cojera que le provoca) con la sustitución de Gonzalo por Migallón. Alexis, que estuvo muy bien hasta entonces a la vera de Vázquez, se fue a la izquierda con las consabidas consecuencias. Y otro clásico que es el escalonamiento del centro del campo. Cristian se va hacia atrás de pivote, a Galván le queda todo el centro del campo que es excesivo para su físico aunque sea el pequeño campo de Orcasitas y Migallón se queda sin balones con los que hacer daño. Para los del Atleti, que le conocen bien, mejor que mejor, porque se queda fuera de juego sin necesidad de que le echen ellos.

Y luego la intensidad. Perdido el centro del campo entre la defensa y el portero hicieron de cada aproximación del Atleti una situación de pánico. A Adrián lo machacaron siempre en ventaja numérica. Hay que remontarse a tiempos inmemoriales para recordar los problemas de coordinación que vivieron Lucía y Juárez y a Roberto le superaron por velocidad.

Javier contribuyó con su falta de autoridad en cada jugada, hasta el punto que el Atleti entendió que la clave era llegar arriba por las bandas y colgar el balón y a partir de ahí todo el Vicálvaro se convertiría de alguna manera en colaborador de sus intenciones

La debacle final se manifestó tanto en el cuarto como en el quinto gol donde además hubo errores clamorosos de marcaje.

El Atleti disfrutó de la atracción hasta el final. Aprovechó la segunda pendiente para hacer el segundo, el primer “looping” para hacer el tercereo en el segundo “looping” empató y retorció el resultado hasta marcar el quinto de cabeza y por el centro del área. No perdió el Vicálvaro, remontó el Atlético. La inercia se alineó con ellos y supieron acompañarla. El Vicálvaro ha entrado en una fase donde debe saber controlar sus pulsaciones. Debió enfriar el partido, bien intentando jugar la bola, bien rechazando con descaro y sin rubor todo lo que se acercase al área si es que no eres capaz de controlar el juego.

Una amiga mía se mareó tanto en una montaña rusa que vomitó. Los que vengan detrás que arreen, o que no se hubiesen montado.

C.D. Vicálvaro “A” 0-1 A.D. Parla “A”

Javier, Adrián, Juárez, Lucia, Rober-Pajares; Marsel, Galván, Migallón-Gonzalo, Alexis-Alex, Vázquez, Jiménez-Esteban

“Salvador Felipe Jacinto Dalí i Domènec” 

Nuevo partido con aroma a tablas en Vicálvaro y, como ocurrió hace quince días de nuevo tablas rotas. Si en aquella ocasión la tablas se quebraron bajo los pies de los jugadores de La Poveda en esta ocasión lo  hicieron bajo los pies de los locales.

Se presentó el AD Parla en Vicálvaro al parecer con hasta cinco bajas sobre su once habitual. Desarrolló el AD Parla en Vicálvaro un trabajo defensivo impecable, perfecto y un trabajo ofensivo más rudo y con reducidas alternativas. Los centrales visitantes dejaron a Vázquez sin opciones durante todo el partido y solventaron con eficacia las complicaciones que surgían por las bandas. Durante la primera parte la banda izquierda local no existió y por la derecha Jose Jiménez se iba con insistencia de su marcador aunque lo hacía en muchas menos ocasiones cuando los centrales acudían en ayuda del lateral. En el segundo tiempo ocupó Esteban la banda derecha y por ahí llegaron dos de las tres ocasiones de las que dispusieron los locales, una terminó con Alexis pateando el poste izquierdo de la portería sureña en una mezcla de rabia e impotencia por la ocasión marrada a pase de Vázquez. No fue necesaria una tercera, una reestructuración defensiva llevó a uno de los que estaban en el centro de la defensa a “secar” a Esteban. Sin ala derecha y sin centro la ocasión que quedó la puso Gonzalo desde la izquierda con un balón que recorrió de lado a lado el área chica visitante ante la mirada expectante e impotente del portero y dos defensas visitantes sin que llegase al remate ningún jugador local.

Las bazas ofensivas visitantes pasaban siempre y en todo momento por el pelirrojo Nº 9, pedazo de jugador, que luchó y bregó todo lo imaginable por la vasta pradera vicalvareña al punto que le oyeron quejarse a su banquillo con un “…es que me pierdo…”. Huérfanos de las diagonales que suministraba su ahora ex capitán, suerte en el Rayo chaval, los centrocampistas buscaban con ahínco al jugón para que este improvisase lo que quisiese. Estuvo bien sujeto por Lucía y por Juárez. Nunca suficientemente valorado Juárez, que está enorme.

Podría parecer que las claves de la derrota local estuviesen en los pies de Migallón o en las manos de Javier. Migallón marró un penalty, el defensa cortó jugada si, pero si se mide la intencionalidad tuvo más de instintiva que de voluntaria. Mas que marrarlo lo acertó el portero visitante. Aun con todo dejó Migallón que la defensa local le ignorase en su precipitada carrera a proteger el marco de posibles rechaces y permaneció quieto en el punto de penalty sabedor de que el rechace del portero volvía a él, le dio tiempo a renunciar a sus piernas y utilizar la cabeza, enviando el balón al larguero de contundente testarazo.

Javier provocó un córner innecesario consecuencia de un error en el bloqueo del balón. Salió correctamente Javier a despejar el globo sobre su área entre un cumulo de compañeros y rivales y hete aquí que despejó de palmas en lugar de puños. El corto rechace dio ocasión a que un segunda línea visitante, con su marcador tan próximo a él como se tiene a un vecino en la estepa caucasiana, apareciese por la salida y lanzase un zapatazo hacia el marco local. Es un delantero visitante el que, consciente de que se juega su integridad ante ese misil que va directo hacia su cuerpo, se lanza al suelo para preservar su físico abriendo un boquete a la derecha de Javier por donde entra el balón como una exhalación. En ninguna de estas jugadas se rompieron las tablas por las que pisaba el CD Vicalvaro.

La poca intensidad durante muchos momentos del partido si hizo mella en las tablas que sostenían al CD Vicálvaro. La desafortunada primera parte de Marsel, nunca condujo el balón, no le imprimió ninguna pausa y lo rifó y entregó al rival de forma reiterativa supuso un consumo de 35 minutos en nada en concreto más un desgaste adicional de Galván que luego pasó factura. Solamente durante los primeros quince minutos del segundo tiempo Marsel se asoció de forma clara con Galván y se correspondieron con los minutos de mejor juego y mayor profundidad local. A partir de ese momento Galván se fundió y las tablas crujieron.

La ruleta de cambios fue factor más determinante de la derrota vicalvareña. La contumaz actitud de los técnicos poniendo a Alexis por la izquierda priva sistemáticamente a los locales de una de las alas. Suplir a José Jiménez por Esteban es no atacar el problema. Tratar de poner arreglo a la banda izquierda sacrificando a Migallón es una obra maestra propia del surrealismo de  Salvador Dalí. Migallón es hoy por hoy el elemento más desestabilizador del CD Vicálvaro, sacar a Gonzalo a su banda a costa de mover a Alexis a la media punta, sacrificando a Migallón, para finalmente sustituir a Alexis por Alex es una maniobra larga en la que corregir una posición significa desestabilizar otra. En esta ocasión era más sencillo. Se trataba de corregir la banda izquierda y esperar a ver la reacción del equipo. Bien porque entrase Gonzalo, o lo hiciese Esteban o permutase Jiménez, o se descolgase Vázquez hacia ese lado y así se desembarazase de los centrales que le bloqueaban, no sé, alternativas al sacrificio de Migallón. Pasó lo mismo con un Marsel alocado que fundió a Galván ante la mirada impotente por detrás de Lucía. No era necesario ni el cambio, bastaba la permuta. Marsel-Lucía que facilitase la conducción y regalase oxígeno a Galván. La alineación permitía incluso asumir riesgos del tipo tres atrás y vamos a por ellos. Tras la rueda de cambios el equipo no experimentó ningún plus de actitud, calidad o fuerza, lo que ganaba por un lado se le iba por otro.

Y así llego la única ocasión clara de los visitantes que materializaron a escasos minutos del final. Explosión de júbilo en la grada y en el césped. Victoria sin peros del principal perseguidor de los locales que le deja a seis puntos con mucha liga por delante. Impecable el público visitante, qué decir del entrenador del AD Parla, excelente actitud de los chavales  que contuvieron sus deseos de celebración para felicitar deportivamente a los locales y animar al desconsolado portero local.

Un capirote para uno de los jugadores locales que se negó a dar la mano al rival al finalizar el partido. Le mantenemos de momento en el anonimato y esperemos que su actitud no haga aconsejable imponerle unas orejas de burro.

Vallecas C.F. “A” 1-4 C.D. Vicálvaro “A”

Hugo; Marcos, Cubillo-Lucía, Juárez, Adrián-Pajares; Marsel, Cristian, Alex-Alexis; Esteban, Váquez (2)-Sebastián, Migallón(2)

Sigo sin conseguir desarrollar aceptablemente mi don de la ubicuidad por lo que volví a aparecer en el descanso del partido del CD Vicálvaro “A”. “¿Cómo vamos?” pregunté “empate a cero”. Entonces mal resultado…para el Vallecas CF “A”, pensé. Y es que a base de repetirse esta circunstancia a lo largo de la temporada uno va alcanzando conclusiones que a la postre se confirman como ciertas, reales. Un empate a cero en el descanso implica por una parte que algo ha carburado mal en el CD Vicálvaro “A” y por otra que al rival de turno, en este caso el Vallecas CF “A”, la segunda parte se le va a hacer larga.

Me comentaron mis ojos que Migallón apareció por la banda derecha, Esteban por la izquierda y la mediapunta fue para Alex mientras que Jiménez o no fue convocado o estaba de “17”. Pregunté también que si la pareja del centro Galvan-Marsel había funcionado correctamente o si Marsel había reculado.

Cervecita, charla, conclusiones previas al segundo tiempo.

La banda derecha no había funcionado: bien, es el estigma del disciplinado Migallón, juega donde le digan pero muestra sus excelencias cuando está en su sitio.

A la media punta le costaba abarcar todas sus obligaciones: ya lo hemos hablado alguna vez, Alex es un director de orquesta que necesita que todos los instrumentos estén afinados y los movimientos defensivos son los que a él, personalmente, más le cuestan asimilar.

Marsel no reculó: eso que prueba que Cubillo estuvo más seguro, pero por el contrario tiró hacia delante con esas carreras suyas individuales, lo cual muestra que todavía no ha concedido a Cristian los galones suficientes como para mostrarse dócil en el centro del campo.

Del Vallecas CF “A” me dijeron que consiguió controlar el centro del campo y con ello garantizarse que el rival no le hiciese daño alguno.

Mal resultado el del descanso para el Vallecas CF “A” puesto que el CD Vicálvaro “A” posee un factor en el que supera a todos los rivales a los que se ha enfrentado hasta ahora incluido el que le empató y el que le derrotó: el físico. Con seguridad los locales pasarían por un momento en el que se ritmo físico decaería y ese sería el momento trágico de su encuentro. Tampoco fue así exactamente

Todos, absolutamente todos los equipos que marchan líderes destacados en sus competiciones, suman a sus méritos personales todos aquellos imponderables que parece que de una forma casi arbitraria se decantan siempre por el que va mejor.  El Vallecas CF “A” recibió un gol nada más empezar el segundo tiempo sin ocasión de esgrimir argumento futbolístico alguno. Combinación Esteban-Vázquez que acaba en el fondo de la red y que como un imponderable más (el factor psicológico), juega a favor del que está más fuerte.

Poco después y sin terminar de digerir el primero, Adrían se marca un jugadón de carrilero, yéndose por velocidad y por cintura de todos los rivales que le salen al paso, ganando la línea de fondo, girándose, levantando la cabeza y viendo a Vázquez solo y diciéndole”¡Hey mírame! ¿y si me la pones en la cabeza que tal?” y allí se la puso. Fue un bonito gol y un puñetazo en la mesa para la autoestima de Adrián. Precisamente eso que le ha sumido en un estado de semidepresión futbolística, que si no la subo, que si no soy capaz de colgarla, que si no me voy en carrera, lo enterró Adrián en una sola jugada. ¡Claro que es capaz de hacerlo!¡y de repetirlo!. Estamos hablando de que el defensa que el año pasado “secó” a los extremos más peligrosos de todos los equipos rivales (Chamartín Vergara, Recuerdo, Celtic de Castilla…), este año se ve sobrepasado por su inseguridad a la hora de subir el balón. Asunto zanjado.

Rueda de cambios para dejar al equipo a la espera del bajón físico de los locales. Se van Adrián Cubillo Alex y Vázquez y entran, Pajares (en su sitio), Lucia (en su sito), Sebastián (en su sitio) y Alexis. Migallón deja la banda y coge la mediapunta para desgracia local pues los próximos goles tendrán su sello. El tercero absolutamente espectacular con un balón colgado desde la izquierda y con un remate acrobático de espaldas a la portería (la chilena de lado, como tal no existe), que bate al portero local por su poste izquierdo.

Hubo un penalti a favor de los visitantes, una mano que existió y fue clara y que lanzó Alexis con la intención de reconocerse a sí mismo ya que por las zonas del campo por las que se tiene que mover no puede hacerlo. Ni por esas.

El Vallecas CF “A” vio como los visitantes se relajaron. No se puede decir otra cosa. Cesó la intensidad y los locales, insisto que para mí un buen conjunto, empezaron a tocar en el centro del campo y a hacerse con el mismo.

Consecuencia de ello llegó el gol local. 1-3 falta al borde del área en la que Hugo en lugar de barrera pone un vallado (Lucía y Esteban no molestan a un lanzador ni aunque se marquen un “harlem shake”) y al jugador local le bastó con llevar el balón a palo más próximo. Por bastar ni la elevó, a media altura.

Con el 1-3 correspondía iniciar la heroica sin fuerzas, que es tanto como hablar de un deseo. Migallón con la colaboración de Marsel hizo una jugada de las que sólo él sabe por dónde circulará el balón y por donde saldrá su persona de entre el bosque de rivales, pero de las que al final sale con el balón a sus pies y completamente encarado el portero. Y portero batido.

C.D. Vicálvaro “A” 1-0 U.D. La Póveda

Javier; Pajares, Juarez, Cubillo, Roberto-Marcos; Marsel, Cristian-Sebastián, Migallon; Esteban, Alexis-Galván, Gonzalo-Jose

“BUCHACA”

Pa´la buchaca. Pa´la buchaca es una expresión que solemos utilizar cuando algo nos reporta un beneficio fácil o un tanto inesperado. Pa´la buchaca del CD Vicálvaro fueron los tres puntos en litigio del Sábado, no con facilidad ni mucho menos, casi con sorpresa porque el partido estaba de empate,  de esos empates que se inclinan a un lado generando profunda desazón en el damnificado. Si además no has perdido la cara al encuentro ni un solo minuto y el gol viene precedido de uno esos fuera de juego que se producen todos los partidos y que se olvidan porque la jugada no ha trascendido el mosqueo es mayor. La Poveda fue claro aspirante al empate y tan aspirante a la victoria como su rival. El Vicálvaro solo superó a La Poveda en dos aspectos: el físico que obligó a los visitantes a redoblar esfuerzos cuando las fuerzas empezaban a escasear y el marcador estaba en contra y la maraña defensiva local que por momentos envuelve a los rivales en la espesura.

Hubo un jugador visitante, creo que el número 10, que desestabilizó el juego local al punto de obligarle a remangarse el mono de trabajo. Hurgó a Cubillo, su marcador, y de paso desordenó el centro del campo local. Cubillo, hoy por hoy, no está para dar tranquilidad sino para ganarla poco a poco a base de minutos. A Marsel  intuir desorden por su espalda le hace olvidar sus funciones creativas en el centro del campo y de forma natural se pone de pivote pivote.  Es entonces cuando a Cristian se le retrasa el compañero que debía andar a su vera y a partir de ahí Migallón, el látigo de los visitantes tiene que empezar a resolver personalmente las cosas desde la media punta. Se escalonan. La Poveda supo leer la situación y toco pacientemente el balón pero con la mirada puesta en el 10. Tuvo su mejor ocasión en el primer tiempo en un disparo a media altura por la izquierda de Javier que resulto un pelín desviado. El que puso Javier tocándola sin que nadie nos percatáramos. La réplica la dio Migallon, que encarando a dos defensas rivales, algo hizo con el cuerpo que puso a uno mirando hacia la izquierda, al otro a la derecha y se metió por entre sus espaldas para fusilar al buen guardameta visitante.

La segunda parte tuvo un despeje de puños de Javier que fue a estamparse con un compañero para que el balón volviese hacia el superándole por alto y yendo a salir en su bajada por la izquierda de la portería local. Contado así parece un hecho aislado pero era la consecuencia de la ordenada pujanza visitante.

Los locales el gol. Una decisión individual de Sebastián lejana y teniendo compañeros desmarcados a izquierda y derecha y rápidos contrataques no exentos de peligro  que desestabilizaban la constancia de los de Arganda.

Y algo de laboratorio. Hubo un rato que Alexis y Migallón hacían de mediapuntas mientras que Marsel, inquieto, seguía de pivote, lógicamente el centro del campo lo ocuparon los visitantes. Fue la entrada de Galván,  poniendo fin al experimento, la que estabilizó al equipo. Al lado de Marsel, se plantaron en la línea de tres cuartos del ataque argandeño y a partir de ahí trenzaron esa espesura defensiva que acaba con los rivales cuando sus fuerzas  merman. Y el partido continuo bonito, La Poveda no decaía en su voluntad y el Vicalvaro lanzando latigazos preventivos.

Y el reloj como último protagonista. Para unos para que terminara de acabar, para otros para que no acabara terminando….

ADC Brunete “A” 0-9 CD Vicálvaro “A”

Hugo; Adrián-Pajares, Juárez-Lucía, Cubi, Roberto; Migallón-Galván, Marsel(1); Alex; Esteban, Sebastián(3)-Vázquez(2)-Javier, Gonzalo(3)

“Portero-delantero”

Fue la anécdota del partido. Una aparición fuera de lugar. Podía ser como un jugador de una selección de rugby de la macronesia : Tonga, Fidji, Samoa, Tuvalu…  corpulento, camiseta estrecha, pantalón todavía más. O bien de otra época futbolística: de Johan Cruyff, Franz Beckenbauer, Grzegorz Lato, Mario Kempes, René ó Willy van de Kerkhof, llaman la atención antes que su fútbol sus indumentarias. Camisetas estrechas, pantalones cortos, muy cortos, ajustados, muy ajustados. De esta guisa y emocionado ante la posibilidad de ir a rematar un corner como antaño lo hacía, saltó Javier al terreno de juego ante la lesión de Dani Vázquez (aparentemente no grave). Los espectadores asistentes también se vieron envueltos en un viaje en el tiempo que nos llevaba a los patios de los colegios donde nos batíamos el cobre en partidos de no más de veinte minutos. El elemento aquel que corregía el desequilibrio de ser impares había regresado. Había saltado al campo el genuino, el autentico portero-delantero. Y fue el portero-delantero a rematar el córner aunque se anticipó en su llegada. Y la pidió el portero-delantero repetidas veces para que sus compañeros vieran sus desmarques y los balones no llegasen por poco. Y jugó el portero de autentico nº 9, tan auténtico como el que lucía en la espalda. He hizo aspavientos de rabia el portero-delantero cuando el árbitro pitó el final del partido sin poder alcanzar su anhelo de marcar un gol, y respiró aliviado el padre del portero-delantero al ver que el partido terminó sin que el niño hiciese el temido striptease con el que el diminuto pantalón amenazaba.

Antes de la anécdota un pausado pero constante flujo de goles en la portería getafense. Pese a los dos puntos obtenidos recientemente no se observaron cambios significativos en el Brunete. Los centrales parecían algo más corpulentos que los de la primera vuelta (probablemente refuerzos) pero el juego del equipo seguía resultando bisoño para enfrentarse al líder del grupo.

Sebastián dio otro recital de descaro anotando tres tantos mientras que estuvo en el campo (cinco goles en el tiempo equivalente a un partido completo); tiene el gol entre ceja y ceja y obligó a Vázquez  a hacer gol en su primera intervención según le sustituyó para recordarle al menos quien estaba ahí antes de su llegada. Ya veremos qué dirá Alexis cuando le dejen correr por los que también son sus dominios.

Gonzalo estuvo y estuvo en su banda. Y Gonzalo también estuvo en su cita con el gol como casi siempre que sale. Tres dianas hizo el zurdo delantero vicalvareño. No debería encontrar problemas Gonzalo en mantener su puesto ante la ausencia de competidores zurdos, pero debe Gonzalo hacer como dice el refrán y poner sus barbas a remojar cuando ve que los entrenadores prueban con no zurdos en su demarcación.  Ante la insinuación, redoblar esfuerzos.

Vázquez marco según entró, volvió a marcar, marró un penalty y se lesionó. Vivió el partido intensamente.

El centro del campo fue para Marsel y para Migallón. La cabra tira al monte y fueron numerosas las veces que Migallón se vio a la par con Alex.  El que estuvo de asistente, no en el arbitraje sino en el gol fue Esteban que sirvió al menos cuatro de los nueve goles.

Roberto, Adrian, y Cubi formaron la defensa junto con Juárez. Minutos vitales para afianzar la confianza y dificultar la elección a los entrenadores

ADPI Rivas 2-4 C.D. Vicalvaro “A”

Javier; Pajares-Adrián, Juárez, Lucía, Roberto; Marsel, Cristian; Alex-Migallón; Lópezluis(1)-Sebastián(2), Vázquez(1)-Alexis y Esteban

“¡Hola somos los nuevos!”

Que si el terreno de juego, un tapiz verde hecho de retales; que si el balón, que no se en qué porcentaje pero con seguridad llevaba helio; que si el viento, que remató algún que otro balón; que si el árbitro, “corpore insepulto”, no estaba muerto que lo vimos corretear por ahí, pero dio el mismo juego; de cuerpo presente de mente ausente; que si la abuela fuma… mediada la segunda mitad el ADPI empataba a dos su partido con el líder de la categoría.

En este grupo III de Autonómica Infantil se ha negado todo el mundo a ejercer de “saco”, “sparring” como mucho para poder al menos meter algún que otro guante como a la postre ocurrió.

Jugó el ADPI sus bazas. Cierto es que recibió un “guantazo” nada más comenzar el partido que le descolocó las protecciones y le tuvo vacilante al menos la mitad del primer tiempo. La defensa practicada por el ADPI durante esos 20 primeros minutos fue lo más caótico que recuerdo en mucho tiempo y afortunados anduvieron que no le cayó ninguno más durante el desconcierto. Lo cierto es que una vez superada la crisis, se asentó en el terreno de juego y nunca renunció a meter “guantes” en forma de rapidísimos contraataques que calibraran el estado de concentración de la defensa rival. Tampoco renunciaron a tirar a puerta desde donde fuese (en general desde bastante lejos) para probar a ver si entre el viento y un despiste del portero entraba algún balón. Si hubieran mantenido la verticalidad en los últimos metros en lugar de jugar balones a las bandas es posible que hubiesen puesto en mayores apuros a Lucía y Juárez. Y en un momento que los visitantes bajaron la guardia conectaron dos manos casi consecutivas que pusieron el partido 2-2 y  con poco tiempo para la reacción.

Optaron en esta ocasión los vicalvareños por confiar en sí mismos y seguir haciendo lo que estaban haciendo, mover la bola y no rifarla. Esperar a que llegase arriba tocándola las veces que fuese preciso. Disparar a puerta que alguno entraría. Entraron dos y acabó el partido.

Debutaron dos espigados chavales, Luis del B y Sebas del C, transformados por la vicalvarada  en Lópezluis y Sebastián debido una necesidad meramente lírica. Una vez conocido el vestuario al que debían ir  para reunirse con sus nuevos compañeros Lopezluis y Sebastián suplieron los trémulos golpes de nudillo en la puerta acompañados de la correspondiente solicitud de permiso por una patada a la altura la cerradura y un escueto pero elocuente “Hola chavales somos los nuevos”. Entre los dos se despacharon tres de los cuatro goles del Vical. ¡Zas!, en toda la boca. Esto habla bien de ellos: osadía, desparpajo, seguridad en sí mismos. Esto también habla bien del equipo: no resulta difícil incorporarse a su dinámica. Dos refuerzos suficientes para cubrir los “déficits” en el ataque vicalvareño, suficientes para que cada uno juegue en su sitio, suficientes para que cada uno “curre” para hacerse un hueco. Lo de poner a Alexis en la izquierda no funcionará aunque vengan 342 refuerzos al equipo.

Alex y Migallón presentaron sus credenciales para la mediapunta. La fina batuta de Alex a lo Herbert von Karajan requiere que la orquesta ande afinada para disfrutar de sus matices y su tempo, no es sólo el, necesita la sintonía de los demás. Migallón es mas como Russel Crowe haciendo del general Máximo Decimo Meridio  (se parecen lo que un huevo a una castaña). Ya le puedes dar una espada, un tridente o una red que el tío baja a la arena y lo mismo se despacha personalmente a la defensa rival que coordina todo el ataque contra las cuadrigas del emperador Cómodo y le jode el espectáculo, porque el espectáculo es él.

Da gusto ver a Marsel en tareas más creativas, le ayudará a crecer. Sigue siendo un portento físico, pero aquellas arrancadas desde mitad de campo propio hasta el borde del área rival donde despachaba un zurriagazo por toda la escuadra han quedado atrás. Los rivales son más altos y más taimados y no le dejan ni de coña concluir. Marsel necesita o bien un escudero que se acople a su ritmo alejando rivales hostiles mientras avanza o un domador al lado que le diga hasta dónde puede llegar y a partir de dónde no puede pasar, que le marque su zona y le deje libre por ella, que le marque la ajena y se la declare prohibida so pena de escarnio público.. Esa fue en su día Lucía que hoy andaba en el centro de la defensa. Mecanismos ancestrales hacían que Marsel buscase oxigeno en apoyos hacia atrás con Lucia para perplejidad de Cristian que caminaba a su lado. Y es que Lucia impone carácter.

Sitio de Aranjuez 2 – 1 C.D. Vicalvaro “A”

Hugo; Pajares-Lucía ,Marsel ,Juárez , Marcos-Adrián; Galvván, Cristian-Alex; Migallón (gol), Alexis, Vázquez, Esteban-Jose

Le conocíamos. Era el número 20. Un delantero fuerte, rápido, valiente e hiperactivo. Quizá la distancia había alargado su sombra, quizá el pequeño campo del Real Sitio impidiese que brillase con todo su esplendor. El caso es que, focalizando todo el ataque de los locales como lo focaliza, no fue su desempeño algo que escapase a la capacidad defensiva de Marsel o Juárez. Tardaron unos 10 minutos en darse cuenta. De hecho sólo en el minuto 20, en un error de marca de Marsel,  pudo cruzar un balón con claro aroma a red. El resto del primer tiempo fue voluntad, esfuerzo y una dura pugna con… iba a decir con los centrales pero no, con toda la defensa visitante Pajares-Marsel-Juárez-Marcos/Adrián.

Entre tanto el guión se iba desarrollando como casi siempre, de menos a más. 10 minutos para ver que el nº 20 no era el hombre del saco. 10 minutos más buscando al mediapunta, a Migallón, que por decisión técnica andaba en banda izquierda. Entre Cristian y Galván no llegaban a Vázquez y a Alexis porque faltaba un tío ahí y el único que transitaba esa zona del campo era el mediocentro local, con atribuciones similares a las de los antiguos líberos pero por delante de la defensa: nadie concreto a quien marcar. Esteban, en un día un tanto espeso, llegaba por su sitio donde no llegaba Migallón (que no estaba en su sitio).Poco a poco la banda derecha llegaba hasta la línea de fondo y la banda izquierda se venía con disimulo hacia el centro a recoger pases de Cristian y Galván de manera que tanto Vázquez como Alexis empezaban a gozar de aproximaciones cada vez más claras. A los 20 minutos el terreno por donde correteaba pastueño el mediocentro local había desaparecido, Galván y Cristian habían logrado conectar con la delantera antes de que se corrigiese el pequeño detalle de devolver a Migallón la mediapunta para darle a Alexis la izquierda (donde brilla más que Migallón puestos a estar los dos fuera de su sitio). A partir de los 20 minutos el dominio fue claro y meridiano por parte visitante aunque el nº 20 rematase a los 26 minutos favorecido por la pasividad de la defensa visitante. Cierto es que fue la defensa la que durante todo el partido dio una sensación palpable de ansiedad y de incomunicación con Hugo, sea porque Hugo no se comunica con ellos sea porque ellos no se comunican con Hugo.

Migallón, Vázquez, Esteban, Alexis, Galván todos probaron el remate a puerta. La cosa acabó en asedio hasta tal punto que en el minuto 33 tras una falta lanzada por Migallón, Juárez dispara a puerta pegando el balón en la cepa del poste. No se produce un brusco cambio de trayectoria. El balón se va hacia la izquierda trazando un movimiento curvo hacia adelante y hacia la izquierda de manera que algunos jugadores vicalvareños levantan los brazos celebrando el gol. El pie de un ribereño que estaba por ahí alejó las dudas lejos de la meta arancetana y el árbitro pensó que aquí paz y después gloria. La cosa no fue a más confiados los visitantes en que el muro terminaría cayendo. No lo hizo durante el primer tiempo.

El segundo tiempo incorporó al monólogo un par de excursiones ribereñas hacia el marco rival. La primera, en la frente de los vicalvareños , fue un balón que Marsel quiso proteger sobre la línea de fondo pero que tocó impidiendo que saliese y obligándole a sacar fuera un comprometido esférico. Apareció el hiperactivo nº 20 y se llevó el empujón 732.482 de su corta carrera futbolística. ¿Era penalty? ¡pssssssí!. La pena máxima situaba el listón al nivel al que tuvo que recurrir para pitar el penalty sobre Galván, a favor de los vicalvareños y que supuso el dos a uno: muy bajito, muy bajito, muy bajito. ¿Hubo penalty sobre Galván? ¡pssssssssssssssí!

En la segunda Esteban se permitió un recorte de más en la zona donde menos se deben hacer y el balón fue a pies de los locales que lanzan a puerta un globo de descomunal parábola. Aunque Cubi alertase a Hugo sobre el bote, este lo debió entender en su acepción pecuniaria, porque en lo tocante a lo futbolístico vio el balón botar ante sí, elevarse sobre si y descender tras de sí sin conseguir dar una respuesta adecuada a una situación carente de complejidad.

A partir de ahí la niebla. Y dentro del espeso manto blanco oir a los compañeros sin verlos y avanzar desnortado hasta topar con un muro verde estático. Una pared que devuelve todo lo que la envíes sin más pretensión. Tanto es así que el nº 20 se fue a la ducha. No hubo táctica. Hubo defensa de tres para que Marsel hiciese desesperadas galopadas hacia el muro como Don Quijote lo hacía hacia los molinos de viento. José salto al campo cojitranco y perniquebrado, fue claramente uno menos.  Aun y con todo Lucía la tuvo, se le quedó el balón un pelín detrás y Vázquez la mandó con la testa a la derecha del portero fuera y por poco.

Debió el Vicálvaro continuar haciendo lo que había hecho durante el primer tiempo. Impasible, inmutable, sabedor de que jugando así los goles son sólo una cuestión de tiempo. Así lo hacen los grandes equipos. Confiando ciegamente en sus posibilidades y en su trabajo, pero se quedó en blanco. También podía haber entrado en el intercambio deportivo de golpes, con la premisa de marcar un gol más que el rival. Otras veces lo ha sabido hacer. El toque a rebato que tiene a Alexis como máximo exponente y que implica a toda la delantera, dejando que sea la segunda línea la que exprima y bloquee al rival para devolverle el balón a los de  delante y que esta vez sí, en vez de destruir construyan goles.. Pero se quedó en blanco. En blanco se quedó también el cuerpo técnico pidiendo balones hacia delante en lugar de conducción.

El árbitro perdió la paz y se quedó sin gloria. Dio un destinado concierto de pito dando la nota (errónea) in crescendo a la vez que la tensión hacia mella en los chavales. Hubo un rubio jugador ribereño afectado en exceso por la tensión que se desplomó en varias ocasiones en su propia área ante la pasividad e incomprensión de los demás y sobre todo del árbitro. Sólo Lucía fue capaz de decirle cómo mantenerse en pie.

La cosa terminó en una gran explosión de júbilo por parte de los locales, una explosión de impotencia por parte de los visitantes, un rifirrafe en el centro del campo, una notoria pasividad por parte del árbitro, una abierta hostilidad hacia el bombo de la hinchada visitante y  con Lucía saludando a propios y a extraños. Ella sí que sabe estar.

C.D. Vicálvaro “A” 2 – 1 E.D.M. Valdemoro

“Economistas”

Hugo; Adrián, Juárez, Marsel, Pajares; Cristian, Galván-Lucía, Migallón-Alex; Alexis-José, Vázquez (2) y Esteban

Fue un bonito y emocionante partido a la vez que una clase maestra sobre conceptos básicos de economía. En 1932 un tal Robbins dijo de la ciencia económica que era la rama que analiza cómo los seres humanos satisfacen sus necesidades ilimitadas con recursos escasos que tienen diferentes usos. De la definición del tal Robbins podemos observar que habla de recursos escasos. Digamos que la escasez de recursos es relativa. Hoy por hoy la plantilla del C.D Vicálvaro ofrece a sus entrenadores un abanico de posibilidades y combinaciones tremendamente amplio para cada ocasión, para cada rival. Los recursos existentes son, en realidad, numerosos, pero las necesidades del equipo, los anhelos del equipo son ilimitados: ganar siempre, mejorar siempre, divertirse siempre. Por muchos recursos que se tengan la necesidad es mayor. Es misión de los entrenadores dotar al equipo de medios de producción, es misión de los entrenadores  la elección de los recursos y el uso que se les van a dar, la eficiencia está en sus manos.

¿Tuvo de verdad, el C.D Vicalvaro, que administrar esta mañana unos recursos escasos en pos de conseguir el triunfo?. Rigurosamente cierto. Un estupendo EMF Valdemoro le privó de espacio, de tiempo y de balón. Tres delante, el 11, Isma, el bicho, el 10 y el 7. Muy pegaditos muy pegaditos el 16 el 8 y el 4, un rubio que me encantó. Estos seis ejercieron una presión brutal con una rapidez y una concentración tremenda. No conseguía el CD Vicálvaro entrelazar tres pases seguidos. Galván, con ese control de balón a medio metro de sus pies, sufrió en sus carnes el acoso de los de Valdemoro haciéndole incurrir en inusuales errores de control y errores en el pase. Migallón en la media punta se vio inmerso en ese bosque humano que plantó el EMF Valdemoro y Cristian no lograba conectar con Galván pendiente como estaba de destruir lo que rápidamente intentaban montar los rivales. Al principio fueron alocadas carreras individuales hacia adelante. Por supuesto improductivas. Rápido vieron  su error los de Valdemoro y empezaron a mover el balón. Pese a tener una máquina como Isma el nº 11 que obligó a Pajares a cuajar su mejor partido de la temporada los tres jugadores de delante del Valdemoro no tienen un instinto goleador marcado. Es el EMF Valdemoro un equipo de segunda línea. Como van tan juntos los de delante abren los huecos y son los del medio los que más rematan. Rematan bastante, pero desde lejos, concediendo importante ventaja al portero rival y más aun cuando se muestra obstinado en la parada en dos tiempos como le pasa a Hugo. Durante el primer tiempo cundió la sorpresa entre los jugadores locales que, sin campo, sin tiempo y sin balón tuvieron que tirar de los pocos recursos útiles que quedaban, el pase pernicioso a la delantera local en carrera. La proximidad del centro del campo del EMF Valdemoro a su delantera hizo que se alejase un poco de su defensa y por ese hueco, por esa escasa porción de terreno de juego que cedió al CD Vicálvaro llegó la velocidad letal de la delantera local a perforar la portería local. El pernicioso fue Esteban y el letal Vázquez.

En el segundo tiempo Cristian decidió destruir con el mismo ahínco con el que el centro del campo deLl EMF Valdemoro acosaba la línea de creación local. No pasaban ni los unos ni los otros. Los cambios, la serenidad y la paciencia permitieron ir dando juego a las bandas para desde ahí abrir ese bosque humano plantado en la línea de medios. Aun con todo  el segundo gol le sobrevino al EMF Valdemoro de la misma forma que el primero, no fue desde las bandas sino desde el centro y por el centro. El pernicioso fue Cristian y el letal de nuevo Vázquez.

La falta de gol del EMF Valdemoro justificó que su gol, en las postrimerías del partido, viniese de un resbalón de Hugo cuando corregía su posición en un córner. Cayó al suelo Hugo para dejar 18 metros cuadrados de red libres de obstáculos para la cabeza del jugador visitante.

El EMV Valdemoro fue eficiente sin resultar efectivo. El CD Vicálvaro también fue eficiente ante la escasez de recursos pero sobre todo resultó eficaz (dos de tres).

Que ardan las pizarras los próximos 15 días. El AD Parla está resultando prácticamente un “alter ego” del CD Vicálvaro durante toda la temporada no sólo en resultados sino hasta en la cuantía de los mismos.

Le ha robado la cartera el mismo que estuvo a punto de robársela a los locales, el Atlético. El buen planteamiento del partido del EMF Valdemoro les va a servir de igual modo frente al AD Parla, siempre y cuando corrijan el error por donde hoy les han asestado los golpes. El factor clave a neutralizar es más reducido, el capitán y el delantero centro.

El AD Parla es un hueso duro de roer, el EMF Valdemoro es un duro roedor.

 

C.D. Lugo Fuenlabrada “B” 0 – 5 C.D. Vicálvaro “A”

“Gangnam style”

Hugo; Lucía-José Jiménez, Juárez, Cubillo-Pajares, Marcos-Gonzalo; Marsel, Cristian; Alex-Galván; Esteban(1), Vázquez(2), Migallón(2)

Quiso el destino hacerle un guiño sandunguero a “mis ojos” de modo que mientras me relataban una primera parte horrenda pese a los goles de Vázquez y Migallón, Galván habilitaba un balón entre medias de los centrales locales que Migallón hacia suyo para, una vez superados los centrales encarar al guardameta local y batirle sin oposición, poniendo el tres cero en el marcador tras una bonita combinación. Pese a que el destino pareciera contradecir lo que “mis ojos” me relataban mi hijo corroboró la versión de estos últimos “… ha sido la segunda mayor bronca que le he oído a Adrián desde que le conozco” (tres años).

Un  gran pase de Galván a José Jiménez, ¡Que gozada! ¡Vuelve a ser el que era!, fue el punto de partida de su clásica galopada hasta la cal de la línea de fondo y el pase de la muerte para quien lo quiera, esta vez Vázquez. Gonzalo por la izquierda también se puso clásico y galopó hasta el cara a cara con el portero que suele resolver a trompicones personalmente y si no lo resuelve otro; esta vez Esteban con un defensa cosido a su costado y también a trompicones.

Del Lugo Fuenlabrada sólo sabemos que anda superando cierta crisis. Un globo sobre la portería de Hugo en el que este, a base de recular, casi lo para dentro y una falta en la que el cancerbero tuvo que emplearse a fondo fueron su bagaje. La afición muy animosa, empujaban en cada subida como si fuera un tiro a puerta vacía. Son de primer año y les toca crecer a palos. El palo de tener que enfrentarte a gente físicamente más fuerte que ellos  o el palo de hacerlo frente a grupos mas hechos que el suyo. Lo importante es seguir creciendo futbolísticamente hablando.

Hoy en día, para definir el juego de una gran plantilla como la del CD Vicálvaro, tienes que mencionar al rival. “presionan más que estos”, “conducen mas que los otros” “defienden con mas orden que aquellos”. La clave está en el centro del campo. Da igual que, como ayer, pruebes con cuatro atrás y tres adelante y luego tres atrás y cuatro delante. El “tempo” del partido  lo tiene el centro del campo y cuando actúan sin prisa pero sin pausa la efectividad se dispara. Más aun, el CD Vicálvaro siempre ha sido mejor cuando ha primado la pausa sobre la prisa. Cuanto mayor es la diferencia con el rival, mas evidentes son, para los que conocen al equipo, sus carencias.

No estaría mal que  del  CD Vicálvaro dijeran “son lo de los ojos saltones, la ceja poblada y única, la mirada estrábica, las orejas prominentes…”.  Significaría que los del Vical son feos, pero por ellos mismos, sin compararles con nadie. A ver si Cubi y Adrián deciden sacar la foto de lo que quieren que el CD Vicálvaro sea (¡lo que sea pero jugando al fútbol, por Dios, que mimbres hay!) y los chavales a afanarse en hacer lo que los entrenadores quieren de ellos y que salga el que mejor lo haga, que ya repartieron tiempos  con sus compañeros cuando estaban en benjamines. Es lo malo que tiene ir los primeros, que la exigencia continua. Hay que plantearse un salto de calidad.

Si de tener un estilo propio se trata un servidor de ustedes se conforma con un “gangnam style” (http://www.youtube.com/watch?v=9bZkp7q19f0) . Bueno… con matices.

C.D. Vicálvaro “A” 2 – 1 Club Atlético de Madrid “B”

En el mundo taurino la faena de aliño es aquella que hace el diestro sin adornos ni intención artística alguna para preparar al toro para la suerte de matar. La causa que obliga a optar por esta vía rápida suele ser que el toro “no de juego” . Si intentamos trasladar este símil al día a día del C.D Vicálvaro “A” nos encontramos con que este sábado vimos la no sé cuántas ya faena de aliño . En esta ocasión no sólo el Atleti no dio ocasión para el lucimiento del “diestro” vicalvareño sino que el propio “diestro” no supo sacarse partido. Acabó el primer tiempo (el que vi) con el atleti estoqueado, que para nada muerto, siguiendo así durante el segundo tiempo, yéndose arriba (empatando el partido y con el control del balón) hasta que Esteban puso la puntilla.

Uno ve la alineación de los locales y observa que no hay probaturas extrañas. Están los que están y cada uno en su sitio. Comienza el partido y se da una sucesión rápida de ocasiones para los locales. En poco tiempo Marsel, Migallón y Alexis (en un uno contra uno resuelto de la manera más rápida, espectacular y complicada posible) ponen a prueba al guardameta visitante. El Atleti se va sacudiendo la presión y dominio, de los locales, con rapidísimas transiciones a los tres de adelante que crean en la defensa local unos desajustes similares a los que produce la delantera local entre la defensa rojiblanca. Es el número cinco visitante el que comienza a propiciar esas transiciones rápidas( “derrotes” creo que se dice en tauromaquia) como defensa al acoso local. En medio de estas rápidas salidas es José Jiménez el que tras un gran pase de Marsel deja herido aparentemente de gravedad al Atleti mediado el primer tiempo. A partir de ahí el nº 5 visitante baja el balón y hace que los visitantes lo muevan propiciando un dominio efectivo del esférico e improductivo en cuanto a ocasiones de gol.

“Mis ojos” me dijeron que esta fue también la tónica del segundo tiempo. Un control del esférico que le permitió incluso empatar el partido pero que no produjo un numero de ocasiones de gol acorde con el tiempo de posesión. En esta faena sin intención artística de los locales fue Esteban el que finiquitó el partido en medio del nerviosismo de la parroquia local.

El Sábado, el Vicálvaro, jugó apremiado por sí mismo. No es Galván un jugador para apremiarle en la conducción. Se nota claramente que el chaval es obediente a las instrucciones que recibe pero la cabeza de Galván funciona mejor siempre y cuando puede contar con un apoyo corto que le permita ver no sólo al destinatario del pase, que a ese ya lo vió antes de apoyarse en corto, sino a todo el ataque de su equipo para, si es menester, corregir sobre la marcha el devenir de la jugada. Que el balón llegue a pies de Galván y éste tenga como prioridad la rapidez del pase a Migallón Alexis José o Esteban frente a la calidad del pase, me apoyo un momento en Marsel y luego paso, hace que se consiga presión pero no dominio. Llegan los de delante pero no la segunda línea. Priman los uno contra uno frente a los pases de la muerte con el extremo ganado la línea de fondo.

Digo que es la enésima faena de aliño porque ocurre lo mismo cuando es Cristian el que corretea por el centro del campo y no digamos cuando son Galván y Cristián los que hacen de pareja en esa ubicación. Entonces se ven trazados todos los apoyos imaginables porque les salen de forma natural en todos sus movimientos, aunque luego no los ejecuten por tener que dar prioridad a mandarla hacia delante.

Sigo viendo al Vicálvaro más fuerte que a sus rivales pero con mucho más traje de faena que traje de luces, aunque en realidad sean lo mismo. Los rivales imponen trabajar y eso es lo primero que hay que hacer. Ahora bien, no estaría de más poner algo más de creatividad, que haga crecer a los chavales individualmente, que haga crecer el juego colectivo del grupo, que haga crecer a los entrenadores en su función de estrategas y de creadores de un estilo identificativo.

La velocidad y la coordinación se entrenan, la imaginación se explota… o no

Club Polid. Parla Escuela “A” 1 – 4 C.D. Vicálvaro “A”

Javi; Pajares-Adrián, Juárez, Cubillo-Lucía, Roberto; Cristian; Alexis(2), Migallón; José Jiménez, José Lucas(1)-Alex(1), Gonzalo-Galván(1).

Fue hace ya bastantes años en una de esas comidas navideñas de empresa que suelen ser un sopor de obligado cumplimiento. El caso es, que en aquella ocasión, se dio un ambiente relajado que propició que el momento de los licores y pelotazos se prolongase entre un nutridísimo número de compañeros. Cualquier ocurrencia merecía un brindis y con ello un trago al pelote. Hubo uno que pidió un brindis por Molotov … “y su gran coctel”, algarabía, risas, chinchines. De pronto alguien pidió un brindis “por las parejas de Guecho”, descojono general, chinchines, tragos… Años después sigo dándole vueltas al ocurrente brindis. Era brindar por lo que parecía ser pero no era. Era brindar por todos y por nadie a la vez. Al final ni las parejas tenían porque ser de Getxo ni había que ser de Getxo para ser pareja ni la madre que los parió, simplemente una curiosa ocurrencia.

Ayer me di cuenta que en el C.D. VICALVARO “A” tenemos una “pareja de Guecho”. Parecen ser pareja pero no lo son. No son una libre asociación sino una asociación inducida que luego no se asocia. Son Alexis y Migallón. Hay una pareja de hecho (hecho futbolístico, evidentemente) que son sus entrenadores, que les dicen que deben formar pareja en el centro del campo pero ellos, y no por su incuestionable calidad y entrega, no pueden. A mí, a bote pronto, se me ocurren un par de razones: son equivalentes en su juego y no complementarios (lo cual dificulta su complicidad) y sobre todo que cuando intentan ser pareja ninguno juega en su sitio. Ponga usted a Migallón en la banda y a Alexis en la media punta y verá como los dos mejoran algo sus prestaciones. Ponga usted a Migallón en la media punta y a Alexis en la banda y verá como se optimizan las prestaciones del primero y mejoran las del segundo. Ponga usted a Migallón en la media punta y a Alexis en punta y disfrute del fútbol. Póngalos juntitos en paralelo y verá como lo que parece que va a ser finalmente no es.

Fue así en el primer tiempo (del que vi algo más de cinco minutos y en el que “mis ojos” me tuvieron que informar). Mis ojos me señalaron a José Lucas, además de como autor del gol que campeaba en el marcador al descanso, como el portador de los valores de pundonor lucha y entrega que caracterizan a su equipo mientras que el resto de sus compañeros deambulaban desnortados permitiendo al CLUB POLID. PARLA ESCUELA “A” mas posesión, acercamientos y disparos a puerta que lo que han permitido a ninguno de sus rivales anteriores.

Un Gonzalo un tanto desdibujado cedió su sitio para que entrase Galván al terreno de juego. Eso deshizo inmediatamente a la “pareja de Guecho” pues Migallón se fue a la banda, su polivalencia le permite aportar al equipo en esa posición aunque mucho menos que en la suya natural, Alexis quedó de falso media punta pasando delante junto a José Lucas (la cruzó demasiado en el primer balón jugado del segundo tiempo). Galván se fue a buscar a ese con el que se entiende sin mirarse: a Cristian.

No todo estaba concluido. Quedaba pasar de Getxo al hecho. Quedaba que los chavales se fuesen asociando libremente. En lo que esto ocurrió el CLUB POLID. PARLA ESCUELA “A” aprovechó para achuchar seriamente. En la primera amagó y en la segunda botó un córner en la que un jugador local, alarmantemente solo, colocó un globo a la escuadra izquierda que pilló a Javier de vendimia tardía: literalmente a por uvas.

Los entrenadores reforzaron la defensa metiendo a Adrián y a Lucia por Cubillo y Pajares mientras que el equipo iba conformando sus parejas de hecho (hecho futbolístico, evidentemente); el centro del campo Galván y Cristian comenzaban a subir con criterio el balón para servir escapadas rápidas pero cortas a José Lucas y a Alexis, que además se encontró con su entrañable Jose. Migallón percutía la banda izquierda y Jose Lucas, en medio de una gran ovación, dejaba su puesto para que entrara un media punta autentico, Alex. Galván y Cristian en el centro, Alex por delante, Migallón y Jose a las bandas y Alexis a rematar y a acogotar defensas que eso lo hace como nadie. Esto último ya es Román paladino. Dos goles de Alexis y uno de Alex de penalti. Ocasiones de Migallón, Jose, Alexis, Galván….

El CLUB POLID. PARLA ESCUELA “A” resultó bravo y peleón. También algo duro. Existe un numeroso grupo de equipos con los que va a pelear de tu a tu. Es al único equipo, junto con el AD Parla, al que he visto someter durante un tramo del partido al C.D. VICALVARO “A”.

Eso de que segundas partes nunca fueron buenas es falso. Yo llevo unas cuantas esta temporada que han sido mejores que las primeras que no vi.

C.D. Vicálvaro “A” 3 – 0 Adepo Palomeras “A”

Hugo; Lucía-Pajares, Juárez, Cano-Cubillo, Marcos(1); Marsel(1), Cristian, Migallón-José Jiménez; Esteban-José Lucas, Alexis, Gonzalo(1).

Mi hijo mayor practica el parkour. Al parkour se le conoce también como l’art du déplacement (el arte del desplazamiento), y consiste en desplazarse de un punto a otro lo más eficazmente posible, usando principalmente las habilidades del cuerpo humano. Esto significa superar obstáculos que se presenten en el recorrido, tales como vallas, muros, paredes, etc. (en ambientes urbanos) e incluso árboles, formaciones rocosas, ríos, etc. (en ambientes rurales). Hubiera preferido que se inclinase por el fútbol o el tenis, pero “en llegados” a este punto me conformo con que no le hace mal a nadie (sólo queda el que se pueda hacer él a sí mismo). Los que tenéis hijos en torno a los 18 años probablemente entendáis esta conformidad, a los que todavía no habéis llegado y confiáis aún en vuestra capacidad de persuasión, deciros que arrieritos somos, no más. Pero vayamos al grano. El objetivo del parkour y de los traceurs es el movimiento libre y fluído. Para ellos la fuidez del movimiento es fundamental a la hora de valorar las habilidades de cada uno de ellos.

Ayer me volví a perder la primera parte. Les pregunté a “mis ojos” que habían visto y me comentaron que un partido espesito por parte de los locales, a los cuales les había costado muchísimo trenzar y llegar arriba, también por mérito del ADEPO que sin gozar de ocasiones de gol trabó con suficiencia a los vicalvareños. Marcos fue el autor del gol que campeaba en el marcador de lo cual me alegré muchísimo pues es una forma de culminar su magnífica adaptación al grupo.

Empezó la segunda parte y con agrado observé que los malos augurios del primer tiempo no tenían continuidad. El balón se movía con FLUIDEZ. Se desplazaba a una velocidad aceptable, no era retenido demasiado tiempo en los pies de nadie, sorteaba con facilidad a los jugadores rivales que intentaban interceptarlo, viajaba rasito (los mortales y arabescos aunque son realizados sin dificultad por los “traceurs” no se consideran propios del parkour) y era manejado por un considerable número de jugadores. Cuando se dan estas circunstancias el Vicálvaro deja de depender de la velocidad de sus delanteros porque se mueve el bloque y la segunda línea comienza a tener opciones. Dani Vázquez no estuvo, pero sí estuvo Esteban al que no le caracteriza su “pausa” y también estuvo Gonzalo del que la defensa del ADEPO puede dar fe sobre si corre o no por su banda. El segundo gol en concreto fue una galopada suya prácticamente desde el centro del campo para terminar tirando con la verticalidad perdida frente al portero rival. Migallón desde la media punta la tuvo en un tiro cruzado nada más comenzar la segunda parte y estrelló un balón en el larguero en un desplazamiento de balón propio de “traceurs” entre Gonzalo, Alexis y él. Migallón le puso una falta a Cristian que ya había imaginado en su mente el fluir del balón a la red si no llega a aparecer por ahí el guardameta rival. Fue uno de segunda línea, Marsel, el que marcó de escalofriante libre directo desde la línea de medios del ADEPO. Alexis, hoy si, en punta, suplió su menor punta de velocidad con grandes dosis de testiculina, a la que nos tenía acostumbrados cuando jugaba en su posición más natural. Se asoció de forma natural con Jose Jimenez en cuanto relevó a Esteban y así se mantuvo cuando Jose Lucas se puso en la punta y él unos metros por detrás. Otro que encontró un magnífico socio para permitirse unas galopadas que le desentumeciesen de sus labores de pivote fue Marsel en Cristian. Pero es que el que no sea capaz de asociarse con Cristian merece pena de “galeras”. Lo del rubio jugador del Vicalvaro es una monstruosidad. Es capaz de estar conteniendo al equipo rival a la vez que de salida al balón para los locales y además les dice la velocidad de circulación de la bola. Quizás se sienta “encorsetado” pensando que podría personalmente hacer más cosas, pero que le pregunten a todos, a Marsel, a Galván, a Migallón, Alexis, Alex hasta que punto “fluyen” el juego y las ideas cuando está cerca.

El ADEPO en la línea de lo que se está viendo en este grupo III. Ordenado, disciplinado, no pierde la compostura aunque vaya por debajo en el marcador. Lo intentaron e incluso gozaron de una magnífica ocasión en una falta al borde del área mediada la segunda parte y en un lanzamiento lejano por la izquierda de Hugo. Se supieron sobreponer a los mejores minutos de juego local y lograron estirarse pese a ir tres goles por debajo en el marcador.

Creo que la clave estuvo, como casi siempre, en la elección del trío del centro, en no posicionarlos en lugares extraños, en dejar que se asocien libremente sin emparejamientos forzados y en que la bajen, sobre todo que la bajen.

Da igual que sean Harry Potter, Ron Wesley y Hermione Granger; Shrek, Fiona y Burro; Bob Esponja, Patricio y Arenita; Luke Skywalker, la princesa Leia y Han Solo; los Reyes Magos, los Tres cerditos; Los Angeles de Charlie… se trata de no alinear a Tamara, Margarita Seisdedos y Paco Porras porque se lía. Dejarles que se asocien entre ellos sin forzar; también la Duquesa de Alba y Alfonso Díez son pareja, peeeroooo….

P.D.(¡Otra vez!): voy a ser osado-deslenguado. No sé cómo va el tema de la capitanía pero, si esta recae entre el grupo de los recién llegados…¿Lucía?

A.D. Parla “A” 1 – 1 C.D. Vicálvaro “A”

Javi; Adrián, Cano, Juárez, Roberto-Pajares; Marsel, Galván-José, Alexis-Cristián; Migallón-José Lucas, Dani Vázquez (1), Esteban.

“Virgencita que me quede como estoy”. No lo reconocerán, pero seguro que es lo que cualquiera de los entrenadores habrían exclamado si en el descanso y camino del vestuario les plantan ahí delante, en mitad del paso, a la mismísima Virgen del Pilar patrona de la Hispanidad.

Luego en vestuarios debió de haber un armisticio, porque en el segundo tiempo hubo uno que dio un paso atrás más que evidente (el A.D Parla) y otro que no lo dio hacia delante (el C.D. Vicálvaro). Miedo, exceso de respeto, y menos fútbol de lo que creo que estos dos equipos pueden llegar a dar. Tenía absoluta necesidad de saber si los seguidores del A.D Parla daban por bueno el partido de su equipo o si pensaban que podía haber sido mejor, entre los del C.D. Vicálvaro cundía cierta decepción. Los equipos de Adrián Tizón han ascendido de categoría siempre en los tres años precedentes consiguiendo hacerse con el campeonato en dos de los tres, un excelente bagaje, pero a los equipos de Adrián Tizón les ha faltado la mayoría de las veces, no siempre, ese golpe en la mesa, sinónimo de autoridad, que se debe de dar cuando te enfrentas a los fuertes y tus mimbres te otorgan la oportunidad de hacerlo. Hoy el A.D Parla ha dejado la mesa diáfana para que el C.D. Vicálvaro diese el puñetazo y el C.D. Vicálvaro ha pasado la bayeta para recoger unas migas que quedaban.

Es el A.D Parla el mejor equipo al que se ha enfrentado el C.D. Vicálvaro sin ningún género de duda. Muy bien colocados y sin perder nunca la posición (casi su mejor virtud) practican un fútbol directo, sencillo, rápido. Tienen delante al pelirrojo nº 10 que es un auténtico bicho, muy bien acompañado de cerca por el nº 9. Los dos centrales son rápidos y los laterales, por lo menos hoy, han colapsado las bandas vicalvareñas al menos durante la primera parte. Luego está el capitán. El nº 14 es el alma mater de este equipo. Muy reforzado salió el C.D. Vicálvaro para frenar las acometidas de este chavalote con defensa de 4 y doble pivote, pero este muchachón es de los que hay que “secar” y sin nadie que le comiese el espacio de forma personalizada, se movió con soltura y alegría desde la línea de medios a la de tres cuartos del C.D. Vicálvaro, soltando pepinazos a todo cuero que le rondara, unas veces para pasárselo a sus compañeros, otras veces para probar al portero rival. Mientras se movió por ahí el A.D Parla generó peligro y llegó en repetidas ocasiones al área visitante. En el Minuto 17 tuvo una gran ocasión el A.D Parla. Remate a bocajarro a Javi que detiene sin controlar el rechace. Balón descontrolado al borde del área pequeña que cualquiera podría haber fusilado a puerta, con Javier siguiendo la trayectoria del balón sin saber si aguantar o tirarse a por él y finalmente despejado por la defensa visitante. Dos minutos después un rapidísimo ataque por la izquierda de la defensa visitante y el balón se desplaza al vértice derecho del área en tres toques, al nº 9, al nº 10 y al nº 7, Juanito, que como si de un Don Juan futbolístico se tratase pega a la bola a la cruceta izquierda de Javier en una parábola perfecta con la altura justa para hacer inútil la estirada de Javier y entrando por la escuadra. Un golazo.

La respuesta del C.D. Vicálvaro vino hoy de parte de Migallón. No desde la banda sino desde la media punta cuando cambió con Alexis. A los 24 minutos, Migallón en jugada desde la derecha al centro del área dispara intentando batir al portero local. Este despeja el balón que aparentemente va a saque de esquina. Migallón se lanza a por el balón llegando antes de que rebase la línea de fondo para darse la vuelta y ponerla al centro del área chica donde Dani Vázquez remata a placer. Antes del descanso Vázquez le hace un sombrero al central local que Miga cabecea, el portero detiene sin blocar y Miga en la repetición la manda al limbo.

Llegó el descanso con pinta de que el empate era mejor resultado para el C.D. Vicálvaro que para el A.D Parla, pero es indudable que al A.D Parla lo ocurrido hasta entonces le debió parecer suficiente. El capitán dio pasos atrás hasta tropezar con sus centrales y con él todo el equipo. El segundo tiempo por parte del A.D Parla fue un monólogo de patadas a seguir por parte del capitán al pelirrojo que por dos veces consiguió poner a prueba a Javier. En ese agrupamiento del A.D Parla Esteban y José consiguieron por fin ganarle la espalda a sus marcadores y el C.D. Vicálvaro empezó a colarse por las bandas hasta la cocina. Migallón volvió a repetir algo parecido a la jugada del gol poniéndole el balón franco a Alexis que obligó al portero local a realizar una gran intervención. Aun y con todo el mayor peligro llegó por parte de Dani Vázquez en la banda derecha donde por dos veces se coló y por dos veces hizo que el balón pasease en paralelo a la línea de gol de derecha a izquierda y donde José (el que debía colarse) no alcanzó a hacer de Dani (el que se coló) y el balón no llegó a la red pese a que aromas tenía.

Pese a lo expuesto la sensación en la grada era que se había firmado un tratado de paz y nos lo habíamos perdido. Los cambios en los visitantes no apuntaron a la portería del A.D Parla sino a afianzar que la del C.D. Vicálvaro no volviese a ser perforada.

Lo dicho. El A.D Parla retiró los servicios, el C.D. Vicálvaro las migas y a hacer la digestión que ya eran las 15:30. Un puntito para cada uno no fuese a ser que los tres nos diesen acidez. Y la Esc. Mun. Fut. Valdemoro haciendo de Alka-Seltzer

P.D.: Estupendo “buen rollo” con los aficionados del A.D. PARLA y con su entrenador, comentado el partido mientras esperábamos a que los chavales saliesen de la ducha. Así debería ser siempre.

C.D. Vicálvaro “A” 8 – 0 Vallecas C.F. “A”

Javi-Hugo; Marcos-Roberto(1), Cubillo, Juárez, Lucía; Marsel(1), Galván-Alex, Cristian; Esteban(1), Dani Vázquez(2)-Alexis(1) y José-Gonzalo(1).

“Como te mueras te mato”. Algo así debieron espetarle a Esteban…¡Sus propios compañeros!. Comenzó Esteban su partido como lo hace siempre: galopadas inverosímiles por la banda izquierda, siempre parece que arranca tarde, siempre parece que no va a llegar, siempre llega y continúa, siempre quiebra y requiebra, siempre parece que va a ser la última que su fuerza física tolera y siempre hay más.

Al igual que es casi imposible ver una galopada de José sin que Alexis le siga a la distancia adecuada a cada zona del campo esperando el letal pase de su compañero (será por tantos años juntos), las galopadas de Esteban están huérfanas de alguien que las comprenda desde su inicio. Pasa como con los saques de banda de Marcos, en los que sus compañeros observan la parábola mirando al cielo y comprobando como el balón cae no sé cuantos metros más allá de donde lo estaban esperando. Esteban arranca, sumerge al equipo en un mar de dudas sobre cómo acabará la jugada y siempre llega a la línea de fondo mucho antes que sus compañeros al área a esperar su centro. El único que a veces está es Dani Vázquez (el galgo, la liebre, el correcaminos, un Ferrari, lo que quieran). Digo que a veces porque otras tantas acaba al lado de Esteban pensando en que él si llegaba y Esteban no; craso error, los dos juntos y el centro del área libre. Hay veces que Esteban se tiene que enfrentar a sus propios fantasmas y terminar la jugada sólo, con suerte realmente dispar. En las únicas ocasiones en las que sabes que la jugada de Esteban no va a llegar a buen puerto es cuando traza la diagonal hacia dentro y de sumerge en un slalom sin fin del que no puede ni levantar la cabeza. Es el momento de recurrir al grito “¡¡sitio vical, sitio!!”, cada uno a su puesto.

Bastaron seis o siete minutos para ver que Esteban estaba hiperactivo y los mismos minutos para pensar que no iba a poder más. Ante la amenaza recibida Esteban prefirió matarse a morirse o a que le mataran y se mató a correr. Y viendo que matándose no se moría, remató, hizo gol, dio goles, abrió el campo, se perdió entre bosques de piernas, presionó, robó, mató al Vallecas y mató el partido. Bien es cierto que unos cuantos de sus compañeros, a rebufo, también contribuyeron a su estelar mañana. Sustento suyo fueron el triunvirato Marsel (vaya look al estilo sargento M.A. del Equipo A; solo le faltaban los “orones”)-Cristian-Galván que enmarañaron al centro del campo del Vallecas de forma que no pudieron enviar ningún balón franco a su delantero centro que destila velocidad y peligro allá por donde se mueva. No sólo eso, también condujeron el balón en la línea de tres cuartos, protegieron a la defensa que comenzó algo imprecisa, llevaron el balón a otras zonas del campo cuando Esteban necesitaba oxigenarse e hicieron de martillo pilón en la segunda línea volviendo a rematar lo que el portero visitante rechazaba a los delanteros locales.

El Vallecas aguantó ordenadamente hasta que el infortunio tomo partido en su contra. Llegó al descanso con un dos a cero en contra y un penalti reclamado amargamente por un jugador visitante tras el saque de una falta por la derecha de su ataque que cayó a los pies de un jugador del Vallecas en el área pequeña. Mientras que el demandante reclamaba, su compañero no supo qué hacer con un balón franco para fusilar a Javier. Hubiera sido el empate a uno. Tras la reanudación Alexis mandó fuera lo que nunca imaginó que fallaría, Vázquez hizo el tercero (segundo de su cuenta) y a continuación a la salida de un córner, el Vallecas se hizo un gol en propia puerta. Ahí acabó el partido y comenzó un correcalles en el que el principal damnificado fue el Vallecas. Sacaron tajada Alexis, Gonzalo, Marsel (menudo jugadón) y mojó hasta la defensa con Roberto. El Vicálvaro trianguló, trenzó, Esteban siguió a lo suyo e incluso recibió la buena noticia de incorporar a Alex a la dinámica. Alex es un jugador con una calidad técnica incuestionable pero con una velocidad de crucero notablemente inferior a la de sus compañeros. Es como esos centrocampistas canarios que todos hemos conocido de espectacular calidad técnica pero de pausado “tempo”. Esta vez la velocidad no supuso inconveniente para que pudiésemos disfrutar del futbol que atesora.

Última actualización: 30/05/2.013



    css.php